El pasado 7 de enero entró en vigor la prohibición de vender animales domésticos en el rastro. Según indicó el concejal del distrito centro, carlos martínez, el establecimiento elegido para ejercer la venta se situará en la calle ribera de curtidores o en su proximidades. Aunque los animales domésticos que se vendían en el rastro eran pájaros de forma mayoritaria, no se descarta que, en el futuro nuevo local, se comercialicen otras especies animales cuya venta sea legal. La ordenanza reguladora de la venta en el rastro de madrid, la primera en toda la historia de este mercado madrileño, fue aprobada por unanimidad en el pleno ordinario de la junta municipal de centro, celebrado el pasado 26 de octubre. En ella se prohíbe expresamente la venta de animales vivos y domésticos, excepto en aquellos establecimientos declarados núcleos zoológicos conforme a la legislación de protección de animales de la comunidad de madrid. Sin embargo, unos 12 vendedores de pájaros de los 23 que trabajan en el rastro se declararon en rebeldía contra la nueva ordenanza para mostrar su queja ya que esperaban que el ayuntamiento les hubiera dado plazo para encontrar un lugar adecuado donde trasladar su negocio. A partir de ahora, tampoco se podrán vender productos de alimentación destinados al consumo humano y aquellos otros que, por sus especiales características, conlleven riesgo sanitario. No obstante, estará permitida la venta de distintos accesorios propios de los animales domésticos.