14/01/2009
Las Provincias -Valencia La Protectora rechaza el pipi-can al ser poco eficaz y romperse con frecuencia
Un perro con su dueño junto a un pipi-can en el cauce del Turia.
Una de las soluciones de los últimos años que ha incorporado el gobierno municipal ha sido introducir pipicanes en los nueves jardines. Se trata de zonas con gravilla y una fuente, donde los perros pueden beber y hacer sus necesidades.
Una portavoz de la Protectora se mostró ayer muy crítica con este tipo de instalaciones, al indicar que sirven de poco. "No son eficaces y, además, las fuentes suelen estar siempre rotas".
Las mismas fuentes indicaron que es muy difícil, por no decir imposible, obligar a la mascota a que defeque en un lugar. Ese es el motivo principal del rechazo. "Lo importante es que todos recojan los excrementos de sus perros".
El Ayuntamiento intentó también como alternativa fijar una serie de alcorques de árboles como lugar donde se permite colocar al animal, aunque siempre que después sean retiradas las heces.
Una tercera opción ha sido la de acotar zonas exclusivas para perros en los parques grandes. En el viejo cauce hay dos en distintos tramos, casi siempre vacías. En estos recintos sí que pueden ir las mascotas sin correa, para facilitar más su uso.
En el caso de Patraix, el único barrio donde se han realizado campañas de este tipo en los últimos años, la asociación sí que propugna que los grandes jardines tengan zonas para perros. Aún así, la petición parece el último intento de eliminar este problema de las calles, más que una solución contrastada en otras zonas de Valencia.
"Uno de los pocos pipicanes que hay en un parque está casi siempre roto; la fuente no funciona y cuando llueve se llena de barro durante días, por lo que ningún perro quiere entrar", aseguró por último el dirigente vecinal.